Stellantis suspende operaciones en México por aranceles de Trump y sacude a la industria automotriz nacional

Automotriz03/04/2025Industrial InsiderIndustrial Insider
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La automotriz Stellantis, una de las tres más grandes de América del Norte, suspenderá operaciones en México como respuesta directa a la imposición de aranceles del 25 % a los vehículos exportados a Estados Unidos, medida anunciada recientemente por el presidente estadounidense Donald Trump.

La decisión, confirmada por fuentes con conocimiento del tema a Milenio, representa uno de los primeros impactos directos de la política arancelaria estadounidense sobre la industria manufacturera instalada en territorio mexicano. Stellantis es responsable de la producción de dos de los 10 modelos más exportados a EE.UU.: las camionetas RAM 2500, ensambladas en Ramos Arizpe, Coahuila, y la Jeep Compass, producida en Toluca, Estado de México.

Según las fuentes, la empresa busca reorganizar su estrategia regional debido a los nuevos costos impositivos, que ya afectan su modelo operativo. La decisión implica una afectación directa a la planta de Saltillo, considerada uno de los pilares de la industria automotriz del norte del país y una pieza clave en la cadena de suministro transfronteriza.

El anuncio llega apenas horas después de que entraran en vigor los aranceles del 25 % para todos los vehículos ensamblados fuera de EE.UU., salvo aquellos que cumplen estrictamente con las reglas de origen del T-MEC, algo que, en el caso de Stellantis, no aplica para varios de sus modelos ensamblados en México debido al alto contenido de componentes no norteamericanos.

Además de ser un actor clave en términos de exportaciones, Stellantis tiene un peso considerable en el mercado interno mexicano. Tan solo en marzo reportó la venta de 6,915 unidades, de las cuales más de 3,100 correspondieron a su marca RAM, una de las más reconocidas del portafolio del grupo.

“Nuestros recientes lanzamientos están teniendo éxito entre los clientes”, expresó Antonio Camalich, director de ventas de Stellantis México, antes del anuncio de suspensión, al destacar que la compañía se encontraba en pleno proceso de reforzamiento de su red de distribución especializada.

La medida impactará no solo a sus trabajadores directos, sino también a proveedores, operadores logísticos, fabricantes de autopartes y servicios asociados en el norte del país. La industria automotriz de Coahuila, donde Stellantis es uno de los principales empleadores, representa una de las fuentes de capital más relevantes del estado, por lo que esta decisión podría tener repercusiones económicas regionales significativas.

Este anuncio también pone en tensión la estrategia del gobierno mexicano, que hasta ahora había celebrado la exención del T-MEC frente a los aranceles globales de EE.UU. Como han advertido analistas, no todos los productos automotrices fabricados en México están protegidos por el tratado, y las empresas que dependen de componentes de Asia o Europa quedan fuera del escudo arancelario.

La suspensión de operaciones por parte de Stellantis podría marcar el inicio de un efecto dominó, especialmente si otras automotrices enfrentan presiones similares por su dependencia de cadenas de suministro internacionales. En este nuevo entorno, la capacidad del gobierno mexicano para negociar ajustes, flexibilidades o nuevas reglas dentro del T-MEC será crucial para evitar una deslocalización acelerada del sector.

Para una industria que representa el 4 % del PIB nacional y más del 20 % del manufacturero, la noticia es una advertencia contundente: la presión proteccionista de Washington ya está redibujando el mapa industrial de América del Norte.

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