Gobierno mexicano busca blindar industria automotriz frente a aranceles de Trump mediante cumplimiento de reglas del T-MEC

Automotriz03/04/2025Industrial InsiderIndustrial Insider
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En respuesta al nuevo paquete de aranceles globales anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el Gobierno de México reveló que ya sostiene un diálogo directo con las principales automotrices internacionales que operan en el país, a fin de que estas alineen su producción a las reglas de origen del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y así puedan evitar la imposición de tarifas.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó durante su conferencia matutina que ha estado en contacto con los gerentes generales de Mercedes-Benz, BMW y Volkswagen, marcas que ensamblan vehículos en México para exportación global, pero que, en varios casos, realizan estos envíos fuera del marco del T-MEC, quedando vulnerables ante los nuevos gravámenes estadounidenses.

“Lo primero que tendrían que hacer las empresas alemanas, y están dispuestas a hacerlo, es entrar a exportar a través del T-MEC. La Secretaría de Economía va a entrar a un proceso de diálogo con ellas”, explicó la mandataria.

La reciente decisión de Trump de imponer un arancel base del 10 % a todas las importaciones y gravámenes más altos —25 % para automóviles con componentes no estadounidenses, además del 25 % al acero y aluminio— ha generado gran inquietud en el sector. Sin embargo, los productos amparados bajo el T-MEC quedaron exentos, lo que representa una ventana de oportunidad para las plantas instaladas en México, siempre que cumplan con los criterios de origen exigidos por el tratado.

Sheinbaum celebró que las autopartes mexicanas y canadienses aún estén exentas cuando se exportan por separado, aunque reconoció que los vehículos ensamblados con piezas de fuera de Norteamérica sí enfrentan los nuevos gravámenes. En ese contexto, indicó que la clave será aumentar el contenido regional, bien sea mediante uso de insumos norteamericanos o el traslado de líneas de producción completas a territorio mexicano.

“Si las automotrices extranjeras en México usan autopartes norteamericanas o traen más líneas de producción al país, eso significaría también mayor contenido de origen”, explicó Sheinbaum, subrayando que esa estrategia no solo blindaría a las empresas de los aranceles, sino que también consolidaría a México como un nodo industrial aún más relevante.

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha sido designado para encabezar las negociaciones técnicas con las armadoras, con el objetivo de que todas ellas se alineen al T-MEC. Según la presidenta, la “estrategia integral” busca asegurar que el sector automotriz mexicano mantenga su competitividad incluso en el peor de los escenarios arancelarios.

“Supongamos que en el peor de los casos se quedara una tarifa. ¿Qué ventaja competitiva tiene México? La cercanía. Incluso en el peor de los casos, creemos que todavía podemos alcanzar mejores condiciones por la integración de las empresas automotrices entre México y Estados Unidos”, dijo Sheinbaum.

La industria automotriz mexicana es una de las más expuestas a estas medidas, representando cerca del 4 % del PIB nacional, más del 20.5 % del PIB manufacturero y casi tres millones de vehículos exportados a Estados Unidos al año, según datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

En este entorno de creciente proteccionismo en Estados Unidos, la estrategia mexicana se enfoca en usar el T-MEC como escudo comercial, al tiempo que promueve una mayor integración regional en las cadenas de suministro automotriz. El desafío no será menor: implica reconfigurar flujos logísticos, adaptar contratos de proveeduría y garantizar que los fabricantes cumplan con las exigencias técnicas y porcentajes mínimos de contenido regional establecidos en el tratado, que ya ha comenzado a consolidarse como el nuevo pilar del comercio norteamericano ante un entorno global más incierto.

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